17 de octubre de 2026
¿Y si la solución está donde no sueles mirar?
¿Qué pasa cuando, a pesar de haber analizado y entendido una situación, quieres cambiarla y no lo logras?

Son muchas las ocasiones en las que queremos variar un comportamiento o cambiar una rutina. Lo sabemos, lo tenemos en el punto de mira, pero al momento de actuar volvemos a hacerlo de la misma forma, como si una inercia gobernara ese instante y fuera lo más fácil, lo más cómodo, lo determinante. Toda esa preparación, toda esa comprensión e incluso la sugestión para hacer el cambio saltan por los aires, y seguimos anclados en algo que nos determina.
Por eso, al brindar otros contextos o niveles en los que explorar, podemos encontrar el bloqueo que ancla la inercia.
Cuando hablo de contextos me refiero a que un comportamiento puede estar anclado: • En el nivel fisiológico, incluso celular: una bacteria, por ejemplo, puede estar relacionada con una compulsión por consumir azúcar. • En el nivel estructural: una posición que nos impide abrirnos, que nos mantiene en la rigidez y nos deja muy poco espacio para la espontaneidad, restándonos capacidad de respuesta. • En el nivel electromagnético: un bloqueo que nos condiciona de una forma invisible, pero palpable en los resultados, llevándonos a respuestas cíclicas que nos sorprenden porque ya lo habíamos hecho todo para que no fuera así. Al salir del contexto mental-emocional y explorar también los demás contextos, las herramientas de la kinesiología holística nos muestran una panorámica más amplia. La transformación se abre y se consolida.
Desde mi experiencia, ningún cambio es estable si no revisamos o actuamos sobre el contexto en el que está anclado, o en el que se ha iniciado el movimiento que mantiene viva la inercia.
Normalmente se busca y se activa la solución desde lo mental: buscamos entender, saber más, la validación, el resultado inmediato… Olvidamos que la integración es el motor del cambio, que se hace visible en la acción, con elección, consciente. La acción desde aquí es más sostenible y el consumo de recursos propios es menor: hemos evitado la fricción, sorteado la contradicción y, por tanto, el desgaste.
Fluyes porque has roto con las identificaciones y con las posturas de defensa que pueden manifestarse en el plano mental, a través de la justificación; en el corporal, mediante dolores articulares y rigideces musculares; en el fisiológico, con malas digestiones o estreñimiento; y en el electromagnético, como las dificultades para descansar, el insomnio o la astenia. Son ejemplos que nos permiten abrir la mirada y preguntarnos qué está sucediendo, sin dar por hecho que todos respondemos de la misma manera ni que existe una única explicación.
Mi trabajo no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico: es una mirada complementaria que te invita a preguntarte qué está sucediendo.
Esto y mucho más es lo que transmito en «Habitando el cuerpo»: te brindo una nueva forma de mirar, de conectar lo interno con lo externo, optimizando recursos en un viaje de autoconocimiento. Será en Badalona los sábados 7, 14 y 21 de noviembre, de 10:30 a 14:30 h.
¿Resuenas con lo que has leído?
Escríbeme y vemos juntas cómo empezar
Puedes contarme por WhatsApp qué te está pasando y valoramos una primera sesión.
Taller presencial Habitando el cuerpo · noviembre, sábados 7, 14 y 21 · 10:30–14:30h · Badalona
Inscríbete al taller