26 de septiembre de 2026
¿Por qué vuelvo siempre al mismo lugar?
Los automatismos cotidianos ¿Cuántas cosas haces al día sin haber decidido realmente hacerlas?

¿Te has parado alguna vez a observar cómo actúas, cómo te desenvuelves en tu día a día, y cuántas de las cosas que haces son por inercia?
Son muchos los factores que mantienen esta inercia. La mayor parte de ellos son consecuencia de las normalizaciones admitidas y propulsadas por el propio entorno en el que se nace y se crece… algunas ni te las has planteado, a otras te has rebelado, pero en la adaptación para seguir perteneciendo es donde aparece la renuncia y el patrón.
Así vamos construyendo formas de actuar que, con el tiempo, suelen convertirse en automatismos.
Sí, realmente nuestro cerebro interpreta por coordenadas, reconoce patrones y, ante situaciones que detecta como similares, tiende a activar una respuesta conocida — no genera una nueva si no lo retamos… Estas respuestas forman parte de la conducta adquirida y de lo que en kinesiología holística se conoce como sistema de creencias.
Es por esto por lo que te invito a observar los automatismos, esas respuestas automatizadas con las que estamos anclando nuestra vida desde lo que supuestamente nos define y da identidad. Ese freno oculto que marca que volvamos al mismo lugar, repitamos la misma forma de relacionarnos, mantengamos nuestra reactividad, y por eso todo signifique un gran esfuerzo.
Estamos muy acostumbrados a plantearlo y analizarlo desde lo mental.
¿Estoy eligiendo o estoy respondiendo como aprendí a hacerlo?
Pero, ¿y si te dijera que no siempre, para romper este automatismo, se ha de analizar y hacer desde el mental, y que romper patrones corporales puede hacer visibles los anclajes de determinados automatismos, y con ello, podemos librarnos de ellos?
Desde este punto de vista te invito a preguntarte desde dónde nace tu acción y con qué intención. Esto desvelará dónde está el foco que mantiene el patrón…
No debe confundirse con ser disciplinado. En la disciplina sí existe una acción consciente: hay una decisión, una dirección, un compromiso. Pero incluso ahí conviene preguntarse desde dónde nace esa acción y con qué intención, porque eso es lo que determina si la energía fluye, se estanca o se malgasta. Sobre todo, si el foco está en el resultado, y no en mí.
Porque no es lo mismo hacer algo porque lo he elegido que hacerlo porque necesito demostrar algo. No es lo mismo avanzar porque quiero llegar a un lugar que avanzar porque necesito alcanzar un resultado para sentir que valgo.
Nombrar un patrón, visibilizarlo, ya es empezar a transformarlo.
Quizá por eso, para cambiar una respuesta, no siempre necesitamos saber más. A veces necesitamos darnos cuenta de lo que ya estamos haciendo. Y, desde ahí, abrir la posibilidad de responder de otra manera.
No se trate de llegar a otro lugar.
Quizá se trate de descubrir por qué seguimos volviendo al mismo. Ya que podemos pensar que estamos eligiendo cuando, en realidad, estamos repitiendo.
Si sientes que ha llegado el momento de trabajar estos patrones no solo desde la mente, sino también desde el cuerpo, en octubre abro un espacio presencial para hacerlo juntas:
Habitando el Cuerpo
Tres sábados —10, 17 y 24 de octubre— en Badalona, en grupo reducido, para aprender a reconocer y soltar aquello que ya no te sirve. Toda la información, aquí: [https://habitandoelcuerpo.inesfondevila.com/]
¿Resuenas con lo que has leído?
Escríbeme y vemos juntas cómo empezar
Puedes contarme por WhatsApp qué te está pasando y valoramos una primera sesión.
Taller presencial Habitando el cuerpo · octubre, sábados 10, 17 y 24 · Badalona
Inscríbete al taller