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3 de septiembre de 2026

¿Pides o agradeces?

¿Cuántas veces seguimos corriendo hacia lo que falta sin detenernos a reconocer lo que ya hemos conseguido?

Los días empiezan a acortarse, cambia la luz, el aire trae otros aromas y la naturaleza comienza, poco a poco, a desprenderse de lo que ya ha cumplido su ciclo.

Es tiempo de cosecha.

Y quizá por eso el otoño sea también una buena época para detenernos y revisar nuestra propia cosecha interior. Me gusta sembrar en el solsticio de invierno un propósito y transitarlo durante el año haciéndolo presente con el ritmo y ciclo de las estaciones. Por esto en este artículo me gustaría reflexionar sobre lo acostumbrados que estamos a pedir. Poco a poco hemos ido construyendo una sociedad que habla mucho de derechos y muy poco de deberes…

Conseguir, mejorar.

¿Qué nos falta? ¿Qué nos queda por hacer?

Nos fijamos constantemente en las necesidades y carencias. Persiguiendo lo que todavía nos falta y anhelando lo que el otro ha conseguido. Exigiendo ese lugar en el mundo de las apariencias de lo que interpretamos como éxito… Pidiendo y pidiéndonos.

- Esta todo tan acelerado, va todo tan deprisa que nuestra vida se nos escapa desde la exigencia, desde el afán de superación.

¡Desacelera! Frena un poco…

Solo si paras y observas tu cosecha y la pones en valor desde el agradecimiento, haciéndola consciente en tu día a día puedes reconocerla y reconocerte.

¿Cómo descubrí esto? Hubo un momento en mi vida en el que vinieron muy mal dadas y me encontré en una situación extrema, 5€, niña de 9 años y un negocio recién inaugurado con un saldo de menos 12.000€ en el banco… “Pintaza”…

¿Qué le pedí al universo? Mantener la cabeza clara y alegría de vivir. Y cada día antes de dormir agradecía mi inteligencia, mi capacidad de resolución, mi alegría.

¿Dónde me llevo esto? A reconocerme como un ser abundante de infinitas posibilidades.

- Te animo a experimentarlo.

Ahora va la reflexión que te propongo

¿Sabes reconocer lo que ya hemos cosechado? ¿Lo que has conseguido?

¿Reconoces y agradeces?

- el aprendizaje que te llevo a una forma diferente de afrontar una situación. - los retos superados. - esa decisión difícil que te cambio la vida. - esa ruptura que te llevo a un renacimiento ha desempolvar potencialidades dormidas. - ese miedo que ya no tiene el mismo tamaño. - ese límite que antes no sabíamos poner.

Te encuentras disfrutando de…

- Esas pequeñas cosas que quizá nunca llegarán a formar parte de una lista de grandes logros, pero que suman, nos enriquecen y poco a poco cambiando nuestra manera de estar y de percibir el mundo.

No olvides que esta valoración es de tí, para tí y por tí… marca la línea o la trayectoria hacia la meta ….

Para mí es la soberanía, la capacidad de calibrar desde mí, mis propias decisiones.

Ahora te propongo que lo lleves al cuerpo. Por que lo que se manifiesta en el entorno, también se refleja o manifiesta en él…

Y de repente si lo observas llegas a descubrir que has superado una limitación, que has sido capaz de transformarla en una fortaleza o que la has integrado de tal manera que se ha convertido en tu super poder.

Nada resta, desde el reconocimiento por que a través de el lo haces consciente y desde esta posición puedes cambiarlo. Si no vas en piloto automático, asumiendo sin rechistar o rechinando, depende, desde lo que crees se espera de ti.

Cuando esto ocurre tu cuerpo ya no necesita estar permanentemente preparado para defenderse y puede entrar en el fluir… en lo que te confirma y abre tus certezas.

Desde aquí lo que antes te tensaba ahora simplemente te atraviesa.

Este es el enfoque que os brindo mi forma de integrar el recorrido vital y profesional.

- Habitar el Cuerpo, no es solamente de aliviar una tensión o corregir una postura. Es aprender a percibir, a reconocer, a transformar, a agradecer y celebrar la vida como un regalo.

Saborear, visualizar tu propia cosecha, tu trayectoria. Conquistando la paz interna, reconectando con el gozo, participando de la trascendencia. Encontrando lo realmente importante y bajándose de la importancia personal…

Observar lo cosechado te permite - Establecer un punto de partida desde el que seguir construyendo, evolucionando. Porque resulta difícil elegir hacia dónde queremos ir cuando ni siquiera nos hemos detenido a mirar dónde estamos.

La cosecha también implica escoger bien las semillas para germinarlas, sembrarlas y nutrirlas para seguir cosechando. Porque cuando el agricultor recoge los frutos de un árbol los clasifica, no lo guarda todo. Elige Las semillas que conserva, los frutos que se reserva, los que vende. Las ramas que necesitan poda y se desprende de las cosas que sencillamente ya han cumplido su función.

Cosechar es un arte, si se hace con consciencia y de manera sostenible. No es acumular, en realidad, es crecer y perpetuar la vida.

Las fiestas de la cosecha son una forma de honrar la vida. ¿Por qué no vas a honrar la vida que tu representas?

Llega la paseada aromática de otoño, el domingo 20 nos encontramos para admirar los colores del otoño y celebrar la cosecha.

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